REFLEXIÓN

En Latinoamérica, Perú, Piura, trabajé de modo voluntario y a través de la Xunta de Galicia como cooperante internacional en un Proyecto de Reaprovechamiento de Residuos Sólidos Urbanos. Mi labor se centraba en el asesoramiento sobre temas ambientales en el Gobierno de la Región Piura, al norte. Además realizaba labor social con los recicladores urbanos a cuyos hijos les di clase de educación ambiental después de impulsar su ingreso en un Centro de Educación Familiar, con el objetivo fundamental de que abandonasen el vertedero de la ciudad donde seleccionan basura para venderla con sus padres.
Vivía en Piura, la denominada "ciudad de la eterna primavera" donde la música se integra a cada segundo con la arena y el asfalto; arena porque Piura es un desierto de bosques secos. Me movía en mototaxi o caminando porque es una ciudad chiquita. En la casa pensión del Doctor Diéz compartía el día a día con más chicas cooperantes españolas y estudiantes peruanas. La sociedad peruana divide a chicos y chicas en las pensiones, así pues el contraste ya en el propio hogar es inmediato, ser mujer europea hace que en el mismo momento en el que pones tu maleta en la habitación te sientas observada. En la casa conocí a Nahia, ambas habíamos estado al mismo tiempo en la India hacía un año, y en el mismo youth hostel de Delhi. Pero nos vimos en Perú. Es quizás eso que dice Coelho que las almas se encuentran antes de que el cuerpo lo sepa.
Mi trabajo allí fue interesante, sobre todo el contacto con los niños, con los que aprendí más yo de ellos que ellos de mi. Una solo les explicaba conceptos de educación ambiental con instrumentos divertidos de danza, teatro, pintura y poesía . Ellos me enseñaron lo que es la vida en el vertedero. Saben estar solos y es raro que un niño de su clase social llore o se queje por casi nada. No suelen perder la sonrisa. Además fui una gran privilegiada al aprender y conocer la cultura peruana, no sólo mochileando al límite, sino directamente desde el Gobierno Regional de Piura, donde era testigo directo de la implementación de las políticas públicas del país de Alán García. En mi caso la presión de este otro gobierno gallego y de mi empresa para cumplir objetivos europeos en un contexto de función pública latinoamerciana, por momentos, hizo complicado conjugar ambas cosas. Emocionalmente es muy cansado. Además, tienes que conseguir el respeto de la población con la que vas a trabajar y, a la vez, que te traten como a un igual, no como a una blanca de un país ajeno… Y eso, siempre en un tiempo muy limitado.
En este contexto el regreso a tu paÍs tiene un sabor muy muy nostálgico, quizás más que cuando te vas, y te observas. De vez en cuando dices “Aló” en vez de “Hola”, tiendes a dar un único beso al saludar en la mejilla en vez de dos. Solo has estado en el extranjero 4 meses pero ese tiempo parece que se ha multiplicado por 5. El tiempo es relativo. Todas las cuestiones básicas y tópicas te remueven. Como a una niña pequeña. El esfuerzo de volver a utilizar los prefijos españoles en el móvil español o poner ropa de invierno cuesta mucho. Añoras el otro país así que para no sufrir, empiezas a valorar lo que hay aquí: "que linda Galicia, respiro tranquila por la calle, hay más seguridad, no hay zancudos que contagien malaria, duermo en un colchón muy muy cómodo, ya no me duele la espalda. Hay persianas!!! agua caliente. Es el llamado Estado de Bienestar. Estoy en Europa. Pero qué frío; que rápido van!! Mi comida, mis amigos, mis padres, Mario...mi casa, mi raza!! Son blancos". Incluso eso te llama la atención. "Somos blancos". Y soy mujer libre" En Perú el machismo es exageradamente agresivo. Todo este proceso de autoobservación es positivo porque por momentos llegas a desapegarte de TODO en tu propia realidad...pero a la vez es desagradable, porque te sientes muy muy alejada de los que más quieres.
En ese contexto no olvidas en ningún momento a los jóvenes peruanos, y no olvidas sus ganas de salir adelante en medio del rencor y de la ignorancia...su alegría, las ansias de estudiar y de ser emprendedores. En cifras globales los jóvenes significan un quinto de la población mundial y el 85% de ella habita en los países del tercer mundo. América Latina y el Caribe representa el 20% del total mundial. Así pues cholos los del denominado mundo occidental somos los grandes privilegiados del planeta. Continuemos todos en y por el cambio social.
Santiago de Compostela
Outubro 2008
Labels: amor de cajamarca, Foto: Alex Cabrera

